1. Lo conseguirá, oh, claro que lo conseguirá.

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Catherine camina rápidamente hacia su casa. Son casi las diez de la noche y ella debería encontrarse en su hogar desde hace hora y media. Se quedó ensayando para la representación de ballet de su academia, que es en menos de un mes, el 18 de junio, y el tiempo se la ha pasado volando. Además, al ser la protagonista siente una gran carga de responsabilidad, por lo que le tiene que salir perfecto. No se conformará con menos. Divisa a un grupo de chicos unas aceras más allá y el corazón la comienza a latir rápidamente. Es bastante tarde y la calle, que tan sólo está iluminada por farolas cuya luz es tenue, luce lúgubre. Criada en la seguridad de un barrio residencial tranquilo y lleno de familias acomodadas y pacíficas, salir al centro ella sola la seguía asustando. Y más de noche. Suspira y se baja un poco su falda de tablas blanca, se estira un poco la camisa de modo que la quede más holgada y no se la marque tanto y continúa su camino con paso decidido. A medida que se aproxima, les escucha reír y hablar entre ellos. Se queda parada al principio de la calle, aún a una distancia prudente de ellos, reflexionando sobre la situación. El muchacho que está en pie la suena mucho. Se muerde el labio y con cara pensativa intenta recordar.

Mientras, Cole y sus amigos, algo borrachos, tienen una conversación de besugos. Los que están sentados en el banco no paran de soltar carcajadas estrepitosas y gritar cosas sin sentido, por lo que Cole está un poco molesto. Esa noche no había pillado a ninguna chica mientras que sus compañeros habían tenido a varias. ¿Dónde se había visto eso? Cole, el chico guapo, el malo, el atractivo. El irresistible. Era intolerable.

-Eh, tíos, ¿habéis visto a la chica esa? Está buenísima.-babea uno de los borrachos.

-Sí, y viene hacia aquí. Esa es mía, ¿eeeeeh?.-masculla otro mientras se intenta levantar.

El más sobrio de los que se sientan en el banco le empuja de modo que se vuelva a sentar y mira a Cole, con la astucia pintada en los ojos.

-Te propongo algo.-sonríe.

-¿El qué?-pregunta con desinterés Cole.

-Si consigues tirarte a esa, te doy 500 libras.

El chico le miró, con una ceja levantada y miró a la chica que iba hacia allí. La conocía de vista. Era la popular pero «pura» del instituto. De esas que hasta el matrimonio no se plantean la idea de hacer lo que su colega le pedía. Se rió ante su proposición.

-¿De dónde vas a sacar ese dinero, Jack? Estás más borracho que una cuba.

-Anoche quité a mi padre 1500 libras. Es rico, no le harán falta.

Cole se cruza de brazos y frunce el ceño. La idea no le convence.

-No me dirás que no es guapa.... y su cuerpo, tío. ¿La has visto?-insiste Jack. Sabe que casi le tiene y sabe lo mucho que le hace falta ese dinero. Le conoce, le gustan más las chicas que a un tonto un lápiz.

Tras unos segundos, Cole asiente y se estrechan la mano. Lo conseguirá. Oh, claro que lo conseguirá. Sabe los pasos a seguir para las más difíciles: Primero, haces que se enamore de ti, poco a poco; luego, haces que pierda el absurdo miedo al contacto físico; más tarde, te la llevas a la cama y al final.... bueno, al final buscas a otra, y listo. O eso piensa él.

Catherine, que ya se decidió a andar hacia los chicos tras no ser capaz de distinguir bien sus rasgos faciales, está cerca de ellos. Un paso, otro paso, y otro. Así hasta que llega a su altura. Agacha la cabeza y camina cabizbaja, intentando no llamar la atención. Lo único que quiere es que estén tan borrachos como para que no se fijen en que pasa por allí. Cuando va por en frente del banco, los borrachos se limitan a silbarla y a lanzar un par de comentarios vulgares. Ya saben lo que pasa si tocan a alguna que Cole haya decidido suya y no es nada bueno. El chico camina detrás de ella sin molestarse en despedirse de sus amigos. Catherine respira hondo. Por suerte la han dejado pasar aunque todavía la quedan 10 minutos de camino hasta llegar a su casa. Con lo cansada que está... tenía que haberse ido antes de clase. Esa situación no la gusta nada. Para la próxima vez lo tendría en cuenta, se promete. Al cabo de unos minutos, escucha unos pasos detrás de ella y ese miedo atroz la vuelve a invadir. Apresura el paso y a su vez, Cole la imita. La chica, cansada de la persecución, se arma de valor y se da la vuelta. Es el chico de antes.

-¿Q-quién er...?-pregunta, con un hilo de voz.

Él se acerca a ella sonriendo y ella le ve con más claridad. No termina la pregunta, no hace falta.

-Cole Hall.-se presenta él.

Cole Hall: el gamberro del instituto. Sus padres la pidieron desde pequeña que no se juntase con él y sus amigos, ya que son gente peligrosa. Catherine opina lo mismo. Ellos siempre está coqueteando con una chica distinta, lo cual ya es una osadía, y al parecer, también se acuestan con ellas. Y las demás le dejan. Incluso lo desean. La parece algo horrible.
Ella se da la vuelta, dispuesta a retomar su camino pero él la coje por la muñeca.

-¿Te llamas Catherine, verdad?

Asiente y él la suelta. Empieza el juego.

Cuando ella reemprende su camino, él la acompaña. Harta de ese silencio incómodo, formula la pregunta que se repite una y otra vez en su cabeza.

-¿Por qué me sigues?

-Te acompaño a casa -aclara- es peligroso para una chica guapa caminar sola por la noche, ¿sabes?

Y le añade una bonita sonrisa de esas que cautivan junto a un encantador guiño, como siempre hace.

-Agradezco que te preocupes, pero no es necesario.

Cole ignora su último comentario y la pasa el brazo por los hombros, acercándola a él. Ella se intenta deshacer de su abrazo pero al poco descubre que es inútil, por lo que se rinde. Él sonríe victoriosamente. Una vez llegan a la calle de Catherine, Cole la suelta y ella se aleja con prisa hacia su casa, sin mirar atrás en ningún momento. Sólo quiere tumbarse en la cama y dormirse, ya pensará mañana en todo esto. Él se ríe y la lanza un beso.

-¡Hasta mañana, preciosa!-grita antes de que ella cierre la puerta de entrada.

Characters.

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Catherine Bellrose

Nacida el 30 de julio de 1996, Catherine, ya con 16 veranos, es una adolescente llena de sueños y ambiciones. Su pasión, la danza, nació cuando ella apenas tenía 5 años y desde entonces, buena parte de su vida gira entorno a ella. Otro de sus hobbies es tocar el piano. Lo lleva tocando alrededor de 4 años y según ella, es de lo mejor que ha hecho hasta este momento. Además, adora leer esos libros cuyas fascinantes historias la hacen fantasear con el chico perfecto que espera que no tarde mucho en aparecer. Se considera toda una romántica empedernida y soñadora de profesión. Tímida, sincera, con corazón de oro. Ese tipo de personas que aparecen en tu vida, y, se vayan o se queden, siempre ocuparán un importante lugar en tu corazón.


Nathan Harvey

Nacido el 15 de marzo de 1995, Nathan es ese estilo de chico que ves y piensas «Este se ha escapado de WeHeartIt». No lleva una vida fácil y sin embargo, siempre hay una bonita sonrisa trazada en su cara. Sin padre desde los 8 años y sin madre desde los 10. Uno abandonó su hogar, la otra, se perdió a sí misma entre el alcohol hace 7 años y desde entonces no se ha vuelto a encontrar. Pone al mal tiempo, buena cara, como se dice. Un chico popular al que le gusta el skate y al que le encanta tocar la guitarra; y por qué no, cantar también. Conocido por muchos como el chico superficial con el ego subido y por pocos como el dulce, humilde y alegre que en realidad es.



Cole Hall

Nacido el 31 de octubre de 1994, Cole es el chico malo y atractivo que toda joven desea conocer. Un chico que siempre ha dado problemas a los de su alrededor. Vive despreocupadamente, libre, ya que sus padres fallecieron cuando él era un crío. Entonces, sus tíos le obligaron a irse a vivir con ellos y hace 4 años que vive con su mejor amigo. Arrogante, prepotente. Hace lo que le viene en gana. Lo más importante para él ahora mismo es el skate y el pasar cada noche con una chica distinta, claro.

Catherine, Nathan y Cole viven en Stratford-upon-Avon (Stratford), un municipio situado al sur de Birmingham, Inglaterra.